CONFLICTOS DE PAREJA: POR QUÉ NO HAY QUE TEMERLE A LA REALIDAD
Al casarnos no pensamos en las cosas malas, por supuesto que no. Ni por la cabeza nos pasa que algún día tendremos algún conflicto con la persona a la que llamanos “el amor de mi vida”. Y claro, de eso se trata: de aspirar a una relación plena, feliz, a construir una pareja duradera. Sin embargo, no podemos aspirar a todas esas cosas si no tenemos los pies en la tierra y, en ese sentido, los conflictos de pareja son una realidad. Los hay superficiales y triviales, los hay severos y críticos. Los hay en todas las relaciones, en todas las parejas del mundo, porque es algo natural en la diaria convivencia. Muchos factores influyen en la creación de conflictos: la falta de comunicación, la insatisfacción, la falta de concreción en las expectativas sobre la pareja. Aún así, el gran enemigo no es el conflicto en si mismo, sino la negación de su existencia. Las parejas que creen que de verdad vivirán en un cuento de hadas, sin ningún problema, son las que en más grave peligro están. Como en todas las cosas, la mejor manera de afrontar un problema es con prevención. Pero te preguntarás ¿se puede prevenir un conflicto? No con precisión matemática, pero sí podemos estar concientes de las clases de situaciones que se nos podrían enfrentar en nuestra vida marital y establecer las alternativas para lidiar con ellas en caso de que se presenten. Para lograrlo, lo primero y más importante es estar consciente de cuáles son los conflictos más comunes. Segundo, no debemos temerle a los conflictos; en todo caso, debemos temerle ante a la inacción frente a ellos o a la falta de voluntad para resolverlos. Tercero, siempre hay que tener presente que es bueno pedir ayuda y consejo, tanto de manera individual como pareja. Cuarto, los conflictos de pareja no se pueden resolver unilateralmente, por lo que los dos deberán participar totalmente para solventarlos. Quinto, ante los conflictos hay que ser racionales y no sobredimensionar las cosas, pero tampoco subdimensionarlas. Y por último, hablen sobre este tema. Sí, hablen sobre el conflicto, investiguen, establezcan sus puntos de vista sobre temas delicados. Sabemos que éste no es un tema agradable, sin embargo, es un tema real que se manifiesta en todos los matrimonios, y como ya lo dijimos, los efectos nocivos de los conflictos sólo pueden paliarse si estamos preparados para proteger nuestro matrimonio. Se dice que los conflictos más comunes en las parejas modernas son generados por la infidelidad, las diferencias de ingresos y los gastos, el contacto de pareja con amor, la rutina, el diseño de la dinámica del hogar y los limites frente a las familias políticas. Y sabes algo, todos ellos son buenos temas para empezar a investigar, para empezar a averiguar “¿qué debemos hacer en caso de...?” Claro, no significa que estas cosas les van a pasar, pero si ambos están conscientes de que todos esos conflictos existen y ponen a prueba a parejas de todo el día, eso los pondrá en ventaja para superar cualquier obstáculo, evitar cualquier amenaza ¡y lograr ese matrimonio pleno que todos buscan! | Por De Blanco. |